15.9.05

Imagina una pesadilla.

Imagina que una tarde de verano en medio de una torrencial lluvia, el presidente de tu país aparece en televisión pidiendo a la ciudadanía que evacue tu pueblo y huyan a lugares seguros.
Supongamos que te asustas y corres a tu auto para alejarte en medio de la tormenta, pero al llegar a la interestatal descubres que la fila interminable de automóviles se detiene ante un camión militar que te desvía a regresarte a tu población.
¿Qué hace el presidente? ¿por qué me ha engañado?
Regresas en medio de la lluvia y descubres que ya hay damnificados, como siempre; los más pobres, aquellos que no tienen un auto para escapar, pero tu si lo tienes y no lograste hacerlo, estás en igualdad de condiciones.
El agua comienza a detener tu vehículo justo al llegar a tu edificio de departamentos, gracias a dios que compraste el de hasta arriba, y pensar que te daba miedo la altura.
Ya no hubo tiempo de hacer compras de pánico. Pero no eres como la gente que viste en la calle, tu si tienes al menos algo de comida en la alacena, busca unas pilas y un radio, eso dicen en la tele.
Ya es de noche, el sonido del viento es como mil lobos aullando en tu cabeza, la lluvia es tan fuerte que rompe cristales, la ciudad donde vivías se desmorona y se hunde lentamente, en lo único que piensas es en que tu nación, la más fuerte y grande del mundo arreglara esto.
No puedes dormir, piensas en tus amigos, tu familia, tus vecinos, aquellos pobres que viste caminar sin rumbo bajo la lluvia y te preguntas: ¿estarán vivos? La ciudad es un mar negro, todo esta oscuro y bajo el agua, afortunadamente no puedes ver la destrucción en su totalidad, la única fuente de luz es tu lámpara de pilas, el viento calma por instantes y escuchas en la lejanía, un perro ladrar… un disparo.
Amanece y crees que todo paso, “les va a llevar mucho tiempo limpiar ahora que el agua bajo” eso es lo que piensas, pero…
Bajas por la escalera y el segundo piso de tu edificio está bajo el agua, corres a tu departamento y descubres que te encuentras en medio del mar, ya no hay ciudad, sólo agua.
Una madre pasa remando en un trozo de lámina gritando a su hija desaparecida, tus sentidos se agudizan huele a aguas negras, se escuchan llantos y gritos por todos lados, no hay energía.
Dos días han pasado y la comida se acaba, te decides a salir en busca de comida y te lanzas con tu traje de neopreno que compraste el verano pasado, un backpack y tu dinero en una bolsa ziploc.
Que bien que sabes nadar, que mal que otros no.
Hay ataúdes que el agua desenterró flotando alrededor de ti, de vez en cuando puedes pararte, sientes el techo de un automóvil en tus pies, bajo el agua negra.
Pensar que alguien murió en ese mismo auto te asusta y continuas nadando hasta que llegas a aguas más bajas…

Te quedas mudo al ver que donde tu solías estacionar tu auto y cargar tu súper, es una zona de guerra, todos, hombres y mujeres hurtan y saquean las tiendas, gente armada corre con televisores y electrónicos, disparos se oyen por todos lados, hay camarógrafos por aquí eso quiere decir que sólo nos paso a nosotros, ¿por qué a nosotros te preguntas? mientras otros arrancan las cajas registradoras, ¿qué hacer? Y tu que llevabas tu dinero, de que sirve ahora? Entras en la tienda y te sumas al saqueo, guardando comida enlatada en ti mochila, una lata de atún se te cae y al recogerla vez a un una mujer muerta en el piso con un balazo en la frente, ¿no era ella la que te cobraba en el mini súper? A ella no la mató la naturaleza. Parece una película, parece una pesadilla de zombies y epidemias, de esas que nos gusta ver en el cine, que sabemos que no suceden, no en América.
En medio del caos corres, sales huyendo entre los delincuentes, la sensación de abandono, anarquía, soledad, muerte y desolación te rebasa, ya eres un delincuente, qué más da si te robas una lancha inflable de la tienda de deportes?
Remando hacia tu casa descubres la verdadera desgracia, hay gente muerta flotando por todos lados, el olor a pudredumbre es insoportable.
Pero solo has visto ladrones y muertos iguales a ti…
Hubiera sido diferente si no fueras una minoría étnica?
A quién culpas? A dios? Al presidente? A ti?
Por ahora sólo puedes ver que todos te han abandonado.
Todos te han olvidado entre la muerte, la pobreza, la catástrofe y la desesperación.
Quieres despertar de esta pesadilla.
El mundo se acabo! Es el armaggedón! Habrá pasado esto en todo el país? Porqué estamos solos? Por qué no hay policías ni soldados? Donde está el ejercito que ayuda en Irak para que todos sean libres y vivan como nosotros?? Por qué el presidente nos abandonó? Él mismo nos vengo contra Hussein y Bin Laden, tu presidente ha vengado al país contra los terroristas y malvados que lo han atacado, pero… qué hará ahora?, se vengará contra dios?
Estás sólo, culpas a tu raza, culpas a tu país, culpas a tu presidente, culpas a dios, te culpas a ti… pero de nada sirve.

Todos te olvidaron aquí.


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